domingo, 11 de abril de 2010

Análisis simbólico desde Botticelli


Alessandro di Mariano di Vanni Filipepi (1445 –1510),
apodado Sandro Botticelli, fue un pintor cuatrocentista
italiano. Menos de cien años después, este movimiento, bajo
el mecenazgo de Lorenzo de Médicis, fue considerado por
Giorgio Vasari como una "edad de oro", un pensamiento que
convenientemente encabezaba su Vita de Botticelli. Su
reputación póstuma disminuyó, siendo recuperada a finales
del siglo XIX; desde entonces, su obra se ha considerado
representativa de la gracia lineal de la pintura del primer Renacimiento, y El nacimiento
de Venus y La primavera son, actualmente, dos de las obras maestras florentinas más
conocidas.

Palas y el Centauro

Representa la victoria de la castidad sobre la concupiscencia. En el vestido de Minerva,
diosa de la sabiduría, Botticelli coloca el escudo de la familia Médici. El centauro al
parecer irrumpió en un terreno vedado donde Minerva es la guardiana y lo ha
sorprendido. Minerva le sujeta por los cabellos impidiendo sus malas intencionesdado
que el centauro representa la concupiscencia. Por lo tanto la representación significa el triunfo de la castidad sobre la anterior nombrada. Aquí como en el cuadro de la Primavera se refleje la idea del amor como lo expresa Marsilio Ficino, filósofo de la corte de los Médici, que une las ideas platónicas con la fe cristiana obteniéndose una visión del mundo neoplatónico, el amor lo ve como un dualismo formado por el deseo corporal - mundano y el anhelo espiritual dirigido a Dios, que enfrenta a la contraposición entre sensualidad e intelectualidad, materia y espíritu. Ficino describió la vida ideal del hombre como una aspiración de la pasión sensual hacia el anhelo espiritual de la iluminación y la sabiduría de Dios. Botticelli ilustra de este modo el conocimiento "la iluminación divina"



JUAN CARLOS ALZATE
REPRESENTACION SIMBOLICA
UNIVERSIDAD CATOLICA

lunes, 29 de marzo de 2010

GUSTAVE MOREAU


Nació en París el 6 de abril de 1826, en el seno de una familia burguesa que no puso obstáculos a su vocación artística.
En 1838, Gustave comenzó su educación en el internado del Collège Rollin, pero por diferentes motivos debió abandonar dicha institución y proseguir su educación privadamente. En 1841 viajó con su madre y otros parientes a Italia, donde visitó varias ciudades, realizando varios esbozos de paisajes y de monumentos italianos.
En 1844, completados sus estudios de bachillerato, ingresó como discípulo en el taller de un pintor hoy olvidado, el académico François-Edouard Picot. En 1847 aprobó el examen de ingreso en la Real Escuela de Bellas Artes de París. Intentó por dos veces obtener el Premio Roma, pero fracasó, motivo por el cual decidió abandonar la Academia. Adoptó un nuevo maestro, el pintor Théodore Chassériau, antiguo discípulo de Ingres y de Delacroix, y conoció por esa misma época a Pierre Puvis de Chavannes, dos años mayor que él, con él que le unían no pocas afinidades.
En 1852, Moreau trasladó su taller al tercer piso de una casa que sus padres habían alquilado para él, en el número 14 de la calle La Rochefoucauld. Comenzó dedicándose a copiar obras de maestros en el Museo del Louvre, pero ese mismo año fue por primera vez admitido al Salón oficial, con una Pietà, y emprendió una destacable carrera como pintor académico. En 1855, en la Exposición Universal de París, exhibió su obra Los atenienses en el laberinto del Minotauro, junto a pintores tan reputados como Ingres, Delacroix, Rousseau y Courbet.
Entre 1857 y 1859 realizó un segundo viaje a Italia, visitando varias ciudades, y pintando copias de varios maestros italianos, como Miguel Ángel, Rafael, Veronés, Correggio y Carpaccio. A su regreso a París inició una relación amorosa con Alexandrine Dureux— "mi mejor y única amiga", según sus palabras —, que se prolongaría hasta la muerte de ella, en 1890.
Durante los años siguientes, prosiguió con relativo éxito su carrera como pintor, aunque sus poco habituales temas provocaron a veces reacciones encontradas. Se alistó voluntario al estallar la guerra francoprusiana, en 1870, pero debió ser licenciado a causa de sus fuertes ataques de reuma. Vivió con horror la derrota francesa y la época de la Comuna (18 de marzo - 20 de mayo de 1871), durante la cual los frescos de su amigo Chasseriau en la Cour des Comptes fueron destruidos por el fuego.
En los años siguientes se acentuó la misantropía del artista, golpeado por las muertes de su madre, en 1884, y de su amante, Alexandrine Dureux, en 1890. En 1891 sucedió a su amigo Elie Delaunay, tras su fallecimiento, como profesor en la Escuela de Bellas Artes de París. Desde 1891 hasta su muerte, Moreau fue profesor de varios futuros artistas, entre los que se cuentan pintores tan célebres como Henri Matisse, Albert Marquet y Georges Rouault, entre otros.
Falleció el 18 de abril de 1898, a los setenta y dos años de edad. Fue sepultado en el cementerio parisino de Montmartre. A su muerte dejó como legado su taller, que se convirtió en el museo Gustave Moreau, inaugurado el 13 de enero de 1903.
Características de sus obras.
La obra de Moreau está a caballo entre el Romanticismo y el Simbolismo. Aunque es frecuente incluir a Moreau en la nómina de los pintores simbolistas, su obra se anticipó en varias décadas a la proclamación oficial del movimiento por Jean Moréas en 1886.
En las primeras obras de Moreau son destacables las influencias de Ingres, en el tratamiento de la anatomía, especialmente masculina, y de Delacroix, en cuanto a la elección de temáticas exóticas, a través de su mentor Théodore Chassériau, quien había sido discípulo de ambos. Con el tiempo, la obra de Moreau va concediendo menor importancia a la línea y más al colorido. De su última etapa, se conserva en el museo Moreau una serie de acuarelas que la crítica contemporánea considera muy próximas a la abstracción.
El mundo de Moreau está poblado de adolescentes andróginos y mujeres fascinantes y perversas (como la Salomé de su cuadro La aparición, pero también Dalila o Deyanira), Muestra también una cierta predilección por lo monstruoso. Es patente su interés por lo oriental tanto en la elección de los temas como en la ambientación decadente de sus cuadros (Júpiter y Sémele, por ejemplo, evoca poderosamente el arte de la India).
No frecuentó mucho los temas cristianos, aunque en 1862 pintó, por encargo, un Via crucis para la iglesia de Notre-Dame-de-Decazeville. Sin embargo, dos temas de la iconografía cristiana son recurrentes en su obra: el de la Piedad y el de San Sebastián. Es destacable también Un cuadro religioso bastante tardío, La flor mística (hacia 1890), de carácter alegórico, en el que la flor de la Iglesia se alimenta de la sangre de los mártires.
Puede considerarse precursor del Simbolismo. Su influencia es decisiva en artistas emblemáticos del movimiento como Odilon Redon. Su obra posee una textura onírica que hizo que fuese revalorizada, ya en el siglo XX, por los surrealistas.
Aunque Moreau rechazó siempre ser un pintor literario, debe destacarse el impacto que su obra causó entre literatos tan relevantes como Théophile Gautier o J. K. Huysmans, entre muchos otros, atraídos por su estética simbolista y decadente. El protagonista de Al revés (À rebours), de Huysmans, Des Esseintes, encarnación del decadentismo, está fascinado por el arte de Moreau, y especialmente por el cuadro La aparición.
Algunas obras destacadas
• Edipo y la esfinge (1864). Óleo sobre lienzo. 206x105 cm. Nueva York, Metropolitan Museum of Art.
• Orfeo (1865) Óleo sobre tabla. 154x99,5 cm. París, Museo del Louvre.
• Diomedes devorado por sus caballos (1865). Óleo sobre lienzo. 138,5x84,5 cm. Ruán, Museo de Bellas Artes.
• Cabeza de Orfeo recogida por una joven (1866). Acuarela, 26x16 cm. París, Museo Moreau
• El rapto de Deyanira (1870-1875). Lápiz y pluma. 25x21 cm. París, Museo Moreu.
• La aparición (1874-1876). Acuarela sobre papel. 105x72 cm. París, Museo del Louvre.
• Salomé (1875). Acuarela. 37x25 cm. París, Museo Moreau.
• Hércules y la hidra de Lerna (1876). Óleo sobre lienzo. 175x153 cm. Chicago, Art Institute.
• Los unicornios (1885). Óleo sobre lienzo. 115x90 cm. París, Museo Moreau.
• Orfeo en la tumba de Eurídice (1890). Óleo sobre lienzo. 173x128 cm. París, Museo Moreau.
• La flor mística (1890). Óleo sobre lienzo. 253x137 cm. París, Museo Moreau.
Júpiter y Sémele (1894-1895). Óleo sobre lienzo. 212x118 cm. París, Museo Moreau

Inspirado por musas.

Hesíodo es un poeta griego del siglo VII a. C. Escribió dos obras importantes: Los trabajos y los días, donde describe la vida de los campesinos de su tiempo y enseña cuando ha de hacerse cada trabajo del campo; y la Teogonía donde habla de los dioses griegos.
Ya que sus creaciones estaban llenas de decoraciones mitológicas, Gustave quiso usar su imaginación para recrear el momento inspirador en que el poeta Hesíodo recibió la iluminación por parte de estas bellas mujeres y plasmo tal cual lo vio en su mente.
“Nunca antes el arte de la acuarela había alcanzado semejante brillantez de matiz; nunca antes la pobreza de los pigmentos químicos había podido depositar en el papel semejantes esplendores resplandecientes de piedras preciosas, semejantes matices brillantes como de cristales pintados, iluminados por el sol de mediodía, glorias tan asombrosas, tan deslumbradoras, de ricas vestiduras y ardientes tonos carnales”
J. K. Huysmans, À rebours

JUAN CARLOS ALZATE
REPRESENTACION SIMBOLICA
UNIVERSIDAD CATOLICA

martes, 23 de marzo de 2010

Símbolo/ El Sol




Encontramos unión entre el símbolo del So
l y nuestra cultura, dada la relación que se hace al señalar que Jesús Cristo podría ser catalogado “el más reciente de los mesías solares”.

Por: Andrés Felipe Tejada P.

La disputa entre la oscuridad y la luz o dicho de otra forma, de bueno contra malo ha sido por siempre una de las disputas más reconocidas en diversas culturas y es a partir de esto que la imagen del sol se simboliza para convertirse en divinidad y poder dotarla de significados.

El culto al sol sigue en vigencia; aún sin darnos cuenta está presente en nuestro medio. Se halla su presencia en las imágenes católicas donde el sol se usa como una aureola en el mismo Jesucristo, algunas Vírgenes y Santos.

La Pirámide (Carlos Federico Augusto, Psicología)

Si bien es cierto, el símbolo de la pirámide ha tenido sus propias significaciones con respecto a los momentos históricos y la los lugares donde la misma hace presencia, pero es característica propia del símbolo a diferencia del signo, cambiar con el paso de la historia, no solo en sus manifestaciones perceptivas, sino también en las representaciones que individual y colectivamente se le atribuyen.

Morfológicamente hablando, la pirámide no es más que un triangulo en tercera dimensión, o pirámide cuadrangular, y el triángulo a través del tiempo ha representado el movimiento de la energía, para algunas comunidades científicas, para algunas comunidades religiosas representan la triada del Padre, el Hijo, y el Espíritu, como para otras representa la omnisciencia del poder de una comunidad. Ahora, no es objeto de análisis el conocer la evolución de las representaciones materiales del mismo, lo que atañe para el asunto en particular es la función que el mismo cumple para aquellos que hacen de su representación objeto de identificación y particularización de las dinámicas del colectivo, o el individuo que recurren a él.



miércoles, 17 de marzo de 2010

LA ESFINGE DE GUIZA


UN MITO BAJO LAS ARENAS


“Vigilante de los dioses”, es así como fue llamada la Esfinge de Guiza en Egipto, una imagen que fue creada con un propósito que tal vez fue de evidenciarles a las culturas futuras quien fue el Faraón Kefrén III, creador de éste símbolo que todos reconocemos a nivel mundial como propio de una sociedad donde los muertos descansan en sarcófagos majestuosos rodeados por innumerables tesoros.
Aquel esplendoroso monstruo con cabeza y pechos de mujer, cuerpo de león y alas de ave, fue la protagonista de cientos de relatos míticos donde cobraba vida y hacia una pregunta para los visitantes que desearan acceder al pueblo de Tebas.
Por tal razón, fue vista como un guardián, un protector incesante que deseaba mantener la armonía o por lo menos eso creían los egipcios, que ella era un ser lleno de poderos y de esta forma también la vio el Faraón Tutmosis IV, ya que desde su interpretación la Esfinge día a día en los sueños le decía cual era el camino que debía recorrer para ser uno de los mandatarios más recordados de todos los siglos.
En Egipto, un pueblo casi mágico rodeado por arenas; culturalmente le rezan a esta imagen, ella tiene templos ya que en su entender este símbolo que ha permanecido por tantos siglos es una señal de protección y de perseverancia, pues aunque el sol inclemente y los fuertes vientos han intentado derrumbarla, sigue en pie, vigilante de los dioses y esperando el momento en que ellos necesiten de sus servicios para resguardarlos de todo ser maligno, además su labor no acaba ahí pues para ella también es importante salvar a su pueblo de cualquier presencia perversa que los aseche.
Sin embargo, para muchas personas una escultura en piedra caliza tan grande no pudo ser realizada por humanos, ya que simplemente con admirarla se dan cuenta de su perfección, por lo que insisten en que a lo mejor pudo ser construida por seres que viven a millones de años luz de este planeta y que de algún modo dieron conocimientos nuestros a nuestros ancestros y ellos recrearon lo que estos arquitectos extraterrestres les mostraron.
Como haya sido el origen de esta impresionante escultura o los misterios que guarde, siempre serán de asombro para la humanidad y sin importar lo que este vigilando, se convierte en una imagen inconfundible para la memoria de todos aquellos que la observan y vena un titán que espera para ser comprendido por toda la humanidad.



JUAN CARLOS ALZATE FERNÁNDEZ
REPRESENTACION SIMBOLICA
UNIVERSIDAD CATOLICA
COMUNICACION SOCIAL

martes, 16 de marzo de 2010

El Ankh o Cruz Ansada (Diego Andrés Cataño)




“El Anj es un jeroglífico egipcio que significa "vida", un símbolo muy utilizado en la iconografía de esta cultura. También se la denomina cruz ansada (cruz con la parte superior en forma de óvalo, lazo o ansa), la "llave de la vida" o la "cruz egipcia"”

Como colombianos muchas veces hemos visto la forma de esta cruz, generalmente en artículos de uso cotidiano y de adorno, como en dijes de plata. Sin embargo, pocas veces nos hemos preguntado ¿qué significa?, ¿si es una cruz “normal”?, en el sentido de representar al Cristianismo, la religión que profesamos, o si simplemente trae ese círculo o lazo arriba para completar una forma que case perfecta con la cadena…

Pues bien, un objeto curioso como éste está dotado de simbolismo y de su propia particularidad, y ya podemos darnos cuenta que dicha cruz no hace referencia a nuestras creencias religiosas... (ver texto completo en el correo ucprsimbolicamente@gmail.com...)

Cruz Invertida "Andrés Mauricio Moncada R."



Este símbolo tiene relación directa con la religión, cuyo mensaje puede ser alusivo a lo benéfico o maligno, el significado de este varía según el contexto o la tribu urbana en que se encuentre.
Generalmente las personas ignoran su significado positivo que simboliza la humildad del Apóstol Pedro.