miércoles, 12 de mayo de 2010

POR: JUAN CARLOS ALZATE
UNIVERSIDAD CATOLICA
REPRESENTACION SIMBOLICA
Entender el pensamiento creacionista de los artistas colombianos, es lo que este breve ensayo se ocupará, ver cómo ellos poseían un lenguaje visual y un tratamiento de la figura humana totalmente diferente y podremos observar que acorde a su época fueron un complemento cada uno y plasmaron el pasado juntos a través de lienzos y gráficos que dejaron forjado en la memoria de las personas que consumieron sus productos.

A principios del 1940, los desarrollos expresivos se unieron con los sentimientos evocativos y reunieron elementos del cubismo para desarrollar aquellas obras que los artistas deseaban que fueran de gran impacto para la sociedad.
Lienzo distorsionados, trazos leves y oscuros fueron lo que construyeron cada una de aquellos pensamientos negativos que veían derrumbar la nación. Colores fríos que evocaban tristeza dejaron en claro que la patria que los vio nacer se estaba desintegrando como un copo de nieva al cual los rayos del sol derrite sin piedad.
Crearon nuevos patrones, los cuales dejaban ver sus preocupaciones por ese ser individual que deseaba un lugar a salvo de las tiranías de los partidos políticos que no zaceaban la sangre de muerte, por medio de aquellos sufrimientos vividos diariamente y que veían impactados.
Se preguntaban por el ser colectivo, ese sujeto que concatenaba todo un país, que juntos deberían batallar para cambiar las cosas y que en cambio sólo se unían para causar dolor y miseria a quien los rodeaba.
Entonces fue allí cuando aquellos artistas decidieron dejar en claro a toda la población que se encontraba desentendida por que no le había sucedido nada y sus hijos no eran mutilados, que la realidad estaba en sus narices y que aunque no fuera propia estaba muy cercana a sus puertas.
De ahí, que los artistas militantes de la época comenzaran a dejar su huella de un modo indexico, capaz de dejar en un lienzo o una fotografía la realidad existente y vivida por algunos, pero no tal y como era, para que aquellos de la sociedad que se sentía poco vinculados analizaran y comenzaran a pensar de una forma analítica y de esta forma comenzaran a representar lo que realmente pasaba en ese momento.


Por lo tanto su preocupación se centra en ese momento en entender su contexto sociocultural y no solo de interpretarlo, sino de plasmarlo y de hacer que las personas sientas ese dolor no como algo ajeno a ellos, sino como algo que está ahí cerca y que cuando llega destruye a todas las personas que los rodean. De esta forma comenzaron a observar que aquellas formas locales de tristeza no solo afectaban a su país, sino que podían construir mensajes masivos desde sus obras y que de ese modo su misión dejara atrás aquellos pensamientos que los ataban y sus nuevas construcción se llenaron de significados universales que expresaban, no la angustia de una nación, sino de unos seres humanos iguales a todos los del planeta y que lo único que deseaban era dejar de ver morir a sus seres queridos.
Desde ese entonces la figura humana cambió, comenzaron a ver que no solo el país se disolvía, sino que el hombre mismo se encargo de banalizar la violencia hacerse tolerante a ella, convivir diariamente con el monstruo que les quitaba todo aquellos que amaban y fue así como surgieron propuestas nuevas como desintegrar a los sujetos, crear figuras casi que a retazos y con un significado, una construcción de un ser que ya no estaba pleno sino lleno de pedazos vacios y que se configuraba a si mismo en el marco de la crueldad.
Con obras casi eróticas en el que el tiempo y el espacio no encajaba trataron de despertar a los ciudadanos y una vez mas cambiaron su forma de ver la realidad, sus nuevas construcciones partían de elementos cotidianos que evocaban muerte que estaban relacionados con aquellas masacres que veían y que en su interior pensaron que tal vez haría revivir la sensibilidad del espectador, que era un ente distante que consumía la creación, pero no la comprendía como mensaje social.



Así, fue como crearon lentamente receptáculos de experiencias, aquellos objetos, artículos que hablaban por si solos de la inhumanización vivida en los años 1980 en Colombia.
fue de esa manera como fueron concluyendo, en el año de 1990 pensaron que tal vez todos los elementos debían contar algo, hacer que ese espectador sacudiera su cabeza y se preguntara por todo lo vinculado a esa obra, desde el espacio en que se encontraba, hasta la intencionalidad y pensamiento reciente del artista que la había plasmado.
De esta forma, fue como el artista colombiano evolucionó, transformó sus creaciones, su forma de ver la figura, de entender el contexto, de transmitir mensajes, ya que vio en cada producto que pensaba la posibilidad de generar creaciones que relacionaran el arte, la acción social y ese sentido colectivo que se había perdido, para hacer que los procesos de décadas de dolor pudieran cambiar en la nación que los vio crecer.