lunes, 29 de marzo de 2010

GUSTAVE MOREAU


Nació en París el 6 de abril de 1826, en el seno de una familia burguesa que no puso obstáculos a su vocación artística.
En 1838, Gustave comenzó su educación en el internado del Collège Rollin, pero por diferentes motivos debió abandonar dicha institución y proseguir su educación privadamente. En 1841 viajó con su madre y otros parientes a Italia, donde visitó varias ciudades, realizando varios esbozos de paisajes y de monumentos italianos.
En 1844, completados sus estudios de bachillerato, ingresó como discípulo en el taller de un pintor hoy olvidado, el académico François-Edouard Picot. En 1847 aprobó el examen de ingreso en la Real Escuela de Bellas Artes de París. Intentó por dos veces obtener el Premio Roma, pero fracasó, motivo por el cual decidió abandonar la Academia. Adoptó un nuevo maestro, el pintor Théodore Chassériau, antiguo discípulo de Ingres y de Delacroix, y conoció por esa misma época a Pierre Puvis de Chavannes, dos años mayor que él, con él que le unían no pocas afinidades.
En 1852, Moreau trasladó su taller al tercer piso de una casa que sus padres habían alquilado para él, en el número 14 de la calle La Rochefoucauld. Comenzó dedicándose a copiar obras de maestros en el Museo del Louvre, pero ese mismo año fue por primera vez admitido al Salón oficial, con una Pietà, y emprendió una destacable carrera como pintor académico. En 1855, en la Exposición Universal de París, exhibió su obra Los atenienses en el laberinto del Minotauro, junto a pintores tan reputados como Ingres, Delacroix, Rousseau y Courbet.
Entre 1857 y 1859 realizó un segundo viaje a Italia, visitando varias ciudades, y pintando copias de varios maestros italianos, como Miguel Ángel, Rafael, Veronés, Correggio y Carpaccio. A su regreso a París inició una relación amorosa con Alexandrine Dureux— "mi mejor y única amiga", según sus palabras —, que se prolongaría hasta la muerte de ella, en 1890.
Durante los años siguientes, prosiguió con relativo éxito su carrera como pintor, aunque sus poco habituales temas provocaron a veces reacciones encontradas. Se alistó voluntario al estallar la guerra francoprusiana, en 1870, pero debió ser licenciado a causa de sus fuertes ataques de reuma. Vivió con horror la derrota francesa y la época de la Comuna (18 de marzo - 20 de mayo de 1871), durante la cual los frescos de su amigo Chasseriau en la Cour des Comptes fueron destruidos por el fuego.
En los años siguientes se acentuó la misantropía del artista, golpeado por las muertes de su madre, en 1884, y de su amante, Alexandrine Dureux, en 1890. En 1891 sucedió a su amigo Elie Delaunay, tras su fallecimiento, como profesor en la Escuela de Bellas Artes de París. Desde 1891 hasta su muerte, Moreau fue profesor de varios futuros artistas, entre los que se cuentan pintores tan célebres como Henri Matisse, Albert Marquet y Georges Rouault, entre otros.
Falleció el 18 de abril de 1898, a los setenta y dos años de edad. Fue sepultado en el cementerio parisino de Montmartre. A su muerte dejó como legado su taller, que se convirtió en el museo Gustave Moreau, inaugurado el 13 de enero de 1903.
Características de sus obras.
La obra de Moreau está a caballo entre el Romanticismo y el Simbolismo. Aunque es frecuente incluir a Moreau en la nómina de los pintores simbolistas, su obra se anticipó en varias décadas a la proclamación oficial del movimiento por Jean Moréas en 1886.
En las primeras obras de Moreau son destacables las influencias de Ingres, en el tratamiento de la anatomía, especialmente masculina, y de Delacroix, en cuanto a la elección de temáticas exóticas, a través de su mentor Théodore Chassériau, quien había sido discípulo de ambos. Con el tiempo, la obra de Moreau va concediendo menor importancia a la línea y más al colorido. De su última etapa, se conserva en el museo Moreau una serie de acuarelas que la crítica contemporánea considera muy próximas a la abstracción.
El mundo de Moreau está poblado de adolescentes andróginos y mujeres fascinantes y perversas (como la Salomé de su cuadro La aparición, pero también Dalila o Deyanira), Muestra también una cierta predilección por lo monstruoso. Es patente su interés por lo oriental tanto en la elección de los temas como en la ambientación decadente de sus cuadros (Júpiter y Sémele, por ejemplo, evoca poderosamente el arte de la India).
No frecuentó mucho los temas cristianos, aunque en 1862 pintó, por encargo, un Via crucis para la iglesia de Notre-Dame-de-Decazeville. Sin embargo, dos temas de la iconografía cristiana son recurrentes en su obra: el de la Piedad y el de San Sebastián. Es destacable también Un cuadro religioso bastante tardío, La flor mística (hacia 1890), de carácter alegórico, en el que la flor de la Iglesia se alimenta de la sangre de los mártires.
Puede considerarse precursor del Simbolismo. Su influencia es decisiva en artistas emblemáticos del movimiento como Odilon Redon. Su obra posee una textura onírica que hizo que fuese revalorizada, ya en el siglo XX, por los surrealistas.
Aunque Moreau rechazó siempre ser un pintor literario, debe destacarse el impacto que su obra causó entre literatos tan relevantes como Théophile Gautier o J. K. Huysmans, entre muchos otros, atraídos por su estética simbolista y decadente. El protagonista de Al revés (À rebours), de Huysmans, Des Esseintes, encarnación del decadentismo, está fascinado por el arte de Moreau, y especialmente por el cuadro La aparición.
Algunas obras destacadas
• Edipo y la esfinge (1864). Óleo sobre lienzo. 206x105 cm. Nueva York, Metropolitan Museum of Art.
• Orfeo (1865) Óleo sobre tabla. 154x99,5 cm. París, Museo del Louvre.
• Diomedes devorado por sus caballos (1865). Óleo sobre lienzo. 138,5x84,5 cm. Ruán, Museo de Bellas Artes.
• Cabeza de Orfeo recogida por una joven (1866). Acuarela, 26x16 cm. París, Museo Moreau
• El rapto de Deyanira (1870-1875). Lápiz y pluma. 25x21 cm. París, Museo Moreu.
• La aparición (1874-1876). Acuarela sobre papel. 105x72 cm. París, Museo del Louvre.
• Salomé (1875). Acuarela. 37x25 cm. París, Museo Moreau.
• Hércules y la hidra de Lerna (1876). Óleo sobre lienzo. 175x153 cm. Chicago, Art Institute.
• Los unicornios (1885). Óleo sobre lienzo. 115x90 cm. París, Museo Moreau.
• Orfeo en la tumba de Eurídice (1890). Óleo sobre lienzo. 173x128 cm. París, Museo Moreau.
• La flor mística (1890). Óleo sobre lienzo. 253x137 cm. París, Museo Moreau.
Júpiter y Sémele (1894-1895). Óleo sobre lienzo. 212x118 cm. París, Museo Moreau

Inspirado por musas.

Hesíodo es un poeta griego del siglo VII a. C. Escribió dos obras importantes: Los trabajos y los días, donde describe la vida de los campesinos de su tiempo y enseña cuando ha de hacerse cada trabajo del campo; y la Teogonía donde habla de los dioses griegos.
Ya que sus creaciones estaban llenas de decoraciones mitológicas, Gustave quiso usar su imaginación para recrear el momento inspirador en que el poeta Hesíodo recibió la iluminación por parte de estas bellas mujeres y plasmo tal cual lo vio en su mente.
“Nunca antes el arte de la acuarela había alcanzado semejante brillantez de matiz; nunca antes la pobreza de los pigmentos químicos había podido depositar en el papel semejantes esplendores resplandecientes de piedras preciosas, semejantes matices brillantes como de cristales pintados, iluminados por el sol de mediodía, glorias tan asombrosas, tan deslumbradoras, de ricas vestiduras y ardientes tonos carnales”
J. K. Huysmans, À rebours

JUAN CARLOS ALZATE
REPRESENTACION SIMBOLICA
UNIVERSIDAD CATOLICA

2 comentarios:

baenae dijo...

bUEN EJERCICIO, ESPERO LOS DE US COMPAÑEROS QUE LOS SIENTO MUY QUEDADOS Y ME PARECE MUY GRAVE, SERA QUE USTED DEPRONTO SABE QUE SUCEDE????

baenae dijo...

STOY ESPERANDO LAS INTERVENCIONES DE LOS DEMAS...PILAS