lunes, 19 de abril de 2010


La Esfinge de Giza/Arte Egipcio
Por: Melissa Zuluaga Giraldo

El vigilante padre del terror

La Esfinge de Giza es una monumental estatua que se encuentra en la ribera occidental del río Nilo, unos veinte kilómetros al sudoeste del centro de El Cairo. Mide 73 metros de largo por 20 de alto y 14 de alto. Se realizó esculpiendo un montículo de roca caliza existente en el lugar.
Este monumento ha sido símbolo de veneración y culto especialmente durante el imperio nuevo, incluso formó parte del complejo funerario del rey durante la dinastía IV de Egipto.
Al igual que las grandes pirámides tiene una orientación determinada, mira hacia el este, hacia el lugar por donde sale el sol, hecho que está relacionado con las creencias religiosas y de ultratumba de los antiguos egipcios.
Los habitantes del lugar la llamaban Abu el-Hol “Padre del Terror”, corrupción de la expresión copta bel-hit, que se aplica a quien pone toda su inteligencia en los ojos y que traduce la denominación egipcia hu o ju que significa el guardián o vigilante.
Además, fue identificada con el dios extranjero Horum, y con el dios egipcio Horus como Hor-em-Ajet, o Harmajis, "Horus en el horizonte". En lengua árabe la denominaron Abu el-Hol "Padre del Terror". El epíteto dado por los egipcios a las esfinges era shesep-anj "imagen viviente".
Según con la mitología griega, la esfinge es un monstruo con cabeza y pechos de mujer, cuerpo de león y alas de ave que representaba la sabiduría, y quien según la leyenda, se subió en lo alto de una roca a la entrada de la ciudad griega de Tebas, y a cualquiera que intentaba entrar o salir le proponía un acertijo y al que no lo resolvía lo devoraba. Se dice que un día apareció un viajero quien respondió acertadamente, razón por la cual la esfinge, de la furia, se suicidó. Este personaje era Edipo, quien fue nombrado salvador de Tebas y se casó con la reina.
Sin embargo, los egipcios no conocían esta leyenda, pero relacionaban a algunas divinidades con cuerpo de león con la cabeza del rey para representar la fuerza y el coraje.
Entre los años 1.816 y 1.818 el Capitán Giovanni Battista Caviglia se encargó de desenterrar La Esfinge y los templos que la rodean. Su proximidad a la Pirámide de Kefren fue una razón más que suficiente para asociar su construcción a la figura de este faraón, defendiéndose incluso la idea de que el rostro de La Esfinge es la del propio Kefren (2.520-2.494 a.C.).
Son muchas las teorías que han permanecido inmunes hasta nuestros tiempos, como la del Faraón Tutmosis IV, quien según cuenta la leyenda, un día, cuando aún era príncipe, se posó cansado a la sombra de la cabeza de La Esfinge que sobresalía de la arena y se durmió y que de repente la Esfinge abrió la boca y le habló, diciéndole que era el Dios Harachte-Chepere-Ra-Atón, y que a cambio de desenterrarla le prometía entregarle la corona de Egipto, y hacerle poseedor de riquezas inimaginables.
La imagen de la Esfinge ha permitido a lo largo de los años, deleitar a los turistas, generar historias, capturar la atención de los geólogos, y alimentar el alma mítica de innumerables personajes, quienes además de la razón, creen en el subconsciente y en los personajes que proviene del mismo, contribuyendo así al sostenimiento de la historia egipcia, al enriquecimiento de su cultura, y a la promoción de diferentes prácticas.